¿Cuál es el problema?
El dinero facilita nuestra vida en gran medida: con dinero podemos comprar y vender cosas a personas que no conocemos, lo podemos ahorrar y lo podemos mandar a nuestros seres queridos en un país lejano. Pero el dinero tiene dos importantes problemas:
- El dinero no tiene fronteras y se va al lugar donde más rendimientos se pueden obtener. Esto genera “desiertos monetarios” en los lugares menos competitivos. Por otra parte, genera especulación en los lugares en donde se tiene mayor confianza de obtener buenos rendimientos (i.e., precios inflados de acciones, de casas y hasta de jugadores de fútbol). En búsqueda de mejores oportunidades, las personas con más oportunidades en el mercado laboral salen de sus comunidades. Así, los “desiertos monetarios” se convierten también en “desiertos poblacionales”: lugares en donde sólo residen niños y abuelos que viven de las remesas de sus parientes lejanos. La economía local se limita al consumo para aquellos que reciben remesas y a la producción de subsistencia para aquellos que no tienen la suerte de tener un familiar que envía remesas.
- El dinero entra en circulación como una deuda con interés porque asi todo el dinero entra en circulación como un préstamo sobre el cual, la persona que recibe el préstamo, debe pagar intereses. Esto significa que – por definición – el valor de la deuda en una economía es mayor a la cantidad de dinero circulante. La única manera en que todos pueden pagar su deuda es que el volumen de préstamos siga creciendo progresivamente, y esto sólo es posible si la economía crece. Mientras que este mecanismo de “crecimiento forzoso” ha sido un factor positivo para lograr crecimiento económico durante los últimos siglos, los hechos arriba mencionados dejan claro que nuestra actividad económica debe adaptarse a la capacidad de nuestro planeta y no a la lógica aritmética de un sistema monetario.
Hay suficiente riqueza en el mundo como para que todos puedan vivir cómodamente. La solución a la pobreza no es seguir creciendo, sino que distribuir mejor la riqueza. Es hora de balancear la eficiencia y la estabilidad pues los sistemas naturales que se concentran exclusivamente en la eficiencia tienden a desaparecer. (Vea el ejemplo de Bernard Lietaer en: http://www.lietaer.com/2010/02/managinthebankingcrisis/).
No se trata de ir en contra del mercado, sino de prepararnos para su futuro desarrollo. Si no intervenimos ahora, la población probablemente no sabrá responder a este “llamado” a fortalecer el mercado local, y la desenfrenada emigración resultará irreversible. Si no reconocemos HOY la importancia de las economías locales en la creación de una sociedad más justa y equitativa, en un futuro próximo el aumento sistemático de los precios de los productos y servicios basados en la explotación de recursos naturales a nivel internacional (energía, materiales de construcción, alimentos) nos obligará a reconocerlo.
“Las ideas, los conocimientos, el arte, la hospitabilidad y los viajes son cosas que por su naturaleza deben ser internacionales. Sin embargo, hay que dejar que los productos sean producidos localmente siempre y cuando sea razonable y prácticamente posible; y, sobre todo, hay que dejar que el financiamiento sea principalmente nacional.”
John Maynard Keynes, Economista
“Cualquier persona que crea que el crecimiento exponencial puede continuar para siempre, es un loco o un economista.”
Kenneth Boulding, Economista
