El proyecto de biocombustibles de STRO-CA promueve la producción de biocombustibles a pequeña escala para el consumo local. Es una estrategia para crear empleo, estabilizar las fuentes de ingresos de los pequeños agricultores, reducir su dependencia de los usureros, evitar la erosión del suelo, proteger las fuentes de agua y aumentar la producción de alimentos.

Por más sorprendente que pueda parecer la relación entre la seguridad energética y la seguridad alimentaria, cada vez más hay un mayor consenso sobre la existencia de modelos que logran de forma exitosa integrar estos dos componentes. En términos generales, se logra integrar estos dos componentes por las siguientes características de su producción:

  1. Su escala (pequeña);
  2. Por los mercados a los que se dirigen (locales);
  3. Por el tipo de producción que promueven: inclusiva (con pequeños productores) y sostenible (basada en cultivos de oleaginosas asociadas con cultivos que garantizan la seguridad alimentaria y/o basada en desechos de cultivos de alimentos).

STRO promueve y apoya varias iniciativas de producción sostenible e integrada de energía y alimentos en la región centroamericana, las cuales ayudan a evidenciar modelos de desarrollo que responden a criterios de sostenibilidad, comprobando la viabilidad de estos criterios en una economía de libre mercado. Una de estas iniciativas es el proyecto Gota Verde realizado en Yoro, Honduras. Gota Verde es un proyecto de producción de biocombustibles a pequeña escala coordinado por STRO-CA por el cual, desde 2007, se han buscado y puesto en práctica respuestas a la pregunta:

¿Cómo pueden reforzarse mutuamente la producción de biocombustibles a pequeña escala y la producción de alimentos?

Algunas de las respuestas que hemos encontrado en la práctica son:

1. Intercalando cultivos alimentarios y cultivos destinados a la producción de biocombustibles

Algunas plantas perennes, oleaginosas y autóctonas centroamericanas como la Jatropha Curcas (popularmente conocida como “piñon” o “tempate”), sirven para producir biocombustibles a pequeña escala en zonas rurales y aisladas. No obstante, uno de los problemas encontrados en sistemas de monocultivo de Jatropha es el desperdicio de la tierra entre las plantas cultivadas. Además, la Jatropha no produce muchos frutos durante sus primeros años (hasta el quinto o sexto año de cultivo logra su productividad máxima), por lo que vulnera la seguridad alimentaria de los pequeños agricultores, sobre todo de los que siembran para subsistir. Para solucionar este problema, Gota Verde ha introducido un sistema de cultivos mixtos intercalados, dejando de 4 a 5 metros de espacio entre las filas de la Jatropha y dedicando los espacios libres a la producción de cultivos de ciclo corto como ser el maíz y los frijoles. El cuidado de estos cultivos beneficia a la Jatropha, mientras que los arbustos de Jatropha ayudan a reducir las plagas, las enfermedades y funcionan como una protección natural contra el viento.

2. Promoviendo un modelo integrado de financiación para los biocombustibles y los cultivos alimentarios

Muchos agricultores cultivan sólo una parte de las tierras cultivables que poseen. Se estima que en Honduras se cultiva el 30% de los 2.8 millones de hectáreas aptas para la agricultura. Los pequeños agricultores generalmente no cultivan todas sus tierras por la falta de acceso a crédito. El cultivo de Jatropha puede proporcionar un ingreso estable para los pequeños productores y así ayudarles a evitar la explotación de los usureros y la dependencia de entidades financieras. Sin embargo, es importante reconocer que en la fase inicial de cultivo de Jatropha sí se requiere de apoyo externo.

Un ejemplo exitoso es el de la empresa productora de biocombustibles llamada BYSA, creada en el marco del proyecto Gota Verde. Esta empresa requirió apoyo financiero durante la fase inicial del cultivo de Jatropha y de cultivos de ciclo corto que garantizan la seguridad alimentaria. El financiamiento externo que recibió BYSA provino tanto de inversionistas privados como de préstamos bancarios. Ahora, BYSA administra préstamos para pequeños productores.

BYSA obtiene descuentos por la compra de insumos al por mayor y administra un sistema de vales con los cuales los agricultores pueden ir a ciertos puntos de distribución para conseguir insumos agrícolas. Los vales pueden utilizarse también para financiar parte de los gastos de funcionamiento de BYSA. En gran medida, los gastos de BYSA en la administración de los préstamos para los pequeños agricultores pueden ser cubiertos por este descuento.

El hecho de que BYSA administre préstamos para pequeños productores reduce los riesgos por las siguientes razones:

  • El riesgo de no tener granos para auto-consumo se elimina ya que se puede consumir la cantidad de maíz que se quiera porque el valor de la cosecha de Jatropha es suficiente para cubrir el préstamo.
  • El riesgo de robo o desvío de préstamos se reduce.
  • El riesgo de que los agricultores vendan las semillas de Jatropha a terceros es pequeño.
  • El hecho de que hayan menos riesgos puede traducirse en una reducción de costos financieros para los agricultores.

3. Garantizando el suministro de combustible para la producción de alimentos

El combustible es un insumo esencial para la producción de la mayoría de los alimentos. En muchos países en desarrollo y especialmente en las zonas rurales, el suministro de combustible es irregular y poco fiable. La producción local de biocombustibles puede estabilizar el suministro de combustible, contribuyendo así a la seguridad alimentaria.

En mayo de 2008, por ejemplo, hubo escasez de gasolina en muchas partes de Honduras. Esto afectó a los agricultores porque mayo es un mes crítico para la agricultura debido al inicio de la temporada de lluvias. Los agricultores que tenían su propio biocombustible gracias a su participación en el proyecto de Gota Verde, pudieron trabajar sus tierras según lo planificado, mientras que otros tuvieron que aplazar el trabajo.

Para más información, consulte la página web del proyecto Gota Verde.